viernes, 11 de marzo de 2016

Desear y creer.




Entonces había una lejanía y una añoranza tremenda, ¿podría ofuscarse el recuerdo? O acaso ¿trastornarse con el pasado?
Sin embargo se seguira como si se estuviese obcecado, irremediablemente la memoria recordaba incesantemente. Lo difuso, había sido claro, tan confuso como perder el tesoro encontrado, siendo que este realmente había parecido propio.
Se cuentan historias de amor pero sin embargo se olvida un detalle, un mínimo detalle, que hace de ese relato algo bastante complicado de percibir. Esa historia es vivida por uno o dos o tres o más y al contarse sin querer uno le pone su destello personal y esa historia queda ahí como si fuera plana, mas allá de mis artilugios para querer ser entendida, lamento mucho el hecho de que usted no haya sido entendido.
 Dicen que en el amor y guerra todo se vale, pero pese a eso el tiempo ha demostrado claramente que en el amor no todo se vale, que quedan agujeros fragmentados y nostalgias totalmente imprevistas.
Uno cuando se ha quedado solo y esa soledad incremente el pesar y dolor, caen una a una las esperanzas que se podrían haber tenido, creo irremediablemente que lamentablemente las historias de amor tienen finales parecidos pero para ser más inconclusa muchas veces no tienen final.
 Tal vez lo inconcluso puede ser un punta pie para empezar mejores historias. Desear y creer, te deseo esperanza porque creo realmente en que todo puede emerger de la profundidad para florecer. Si no este, otro será.

lunes, 3 de agosto de 2015

Para emerger para desaparecer.

Una y otra vez se ensimisman miles de gestos, se desborda el tiempo, así también se  
deshacen las sonrisas, se interrogan las lagrimas. Se mira a sí misma y vuelve hacia atrás 
¿quién? ¿qué? ¿cómo? ¿cuándo se habían multiplicado y divido al mismo tiempo sus 
sentimientos?  
Y de a poco sin darse cuenta va formando parte del tiempo para emerger, para 
desaparecer.